Los neoliberales cambiaron el modelo, la organización y las formas de acción del Estado benefactor; la desregulación económica impulsó la desaparición de las políticas públicas de bienestar social.
De esta manera la educación se transformó de un derecho humano a una mercancía más, susceptible de ser comprada y vendida en el "mercado educativo".
Se justificó la privatización de la educación argumentando que mejoraría cualitativamente la calidad de la misma; y se subrogaron los servicios educativos del Estado a particulares. Sin embargo hemos presenciado el colapso del modelo neoliberal, ¿por qué entonces continuar organizando la educación con los discursos propios del libre mercado probadamente fracasado?
LOS GOBIERNOS NEOLIBERALES REPROBADOS
Y
LOS MEXICANOS MAS POBRES EMBOBADOS
En años recientes, los jóvenes que deben continuar con su formación en el nivel superior y tienen que obtener un lugar para recibirla en el sistema público de educación superior se enfrentan a una dramática situación: la falta de espacios para todos los que solicitan ingresar a ese nivel de estudios.
De acuerdo con cifras oficiales, sólo tres de cada 10 jóvenes en edad de ir a la universidad pueden hacerlo, dato que incluye la matrícula de las instituciones privadas.
Miles de jóvenes anualmente son rechazados de las universidades públicas del país. El caso con mayor relevancia es el de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde de los más de 191 mil estudiantes que presentaron el concurso de selección –en las ediciones de febrero y junio— para ser admitidos en esa casa de estudios, sólo fueron aceptados 17 mil 590.
El año pasado quedaron fuera del Instituto Politécnico Nacional (IPN) más de 65 mil aspirantes. En tanto que en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) únicamente admitió a 3 mil 800 jóvenes de un total de 35 mil solicitantes.
Ha sido tal la demanda estudiantil por un espacio en la educación superior que estas tres instituciones han hecho esfuerzos por incrementar sus matrículas. Tan sólo en el caso de la máxima casa de estudios, en años recientes ha ampliado en más de 10 mil el número de espacios de primer ingreso a sus licenciaturas.
Estadísticas de la UNAM documentan que para el ciclo escolar 1999-2000 la demanda de ingreso fue de 127 mil 775 jóvenes, de la que atendió a 35 mil 953 (de los cuales 12 mil 558 fueron aceptados mediante examen y 23 mil 395 por la vía del pase reglamentado).
La cifra se incrementó a 226 mil 232 jóvenes que buscaban un espacio en la casa de estudios para el ciclo 2011-2012, de los cuales atendió a 25 mil 952 por pase automático y a 18 mil 606 por concurso de selección, para sumar un total de 44 mil 558 estudiantes de primer ingreso.
El problema de la insuficiencia de espacios en este nivel académico, sostuvo Manuel Gil Antón, investigador del Colegio de México (Colmex) y especialista en el tema, no tiene que ver con la falta de capacidad académica de los alumnos que aplican los exámenes de ingreso, sino con la renuncia del gobierno federal a crear nuevas casas de estudio de calidad.
Detalló que en 39 años las administraciones federales no han fundado ninguna universidad en la capital del país y se ha conformado con opciones técnicas superiores.
El único caso reciente fue la puesta en marcha de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, aunque se trató de un esfuerzo del Gobierno del Distrito Federal (GDF), dijo.
Se debe terminar con la idea de que son jóvenes reprobados; se trata de un conflicto de falta de cupo. Un chico que desea ingresar a la carrera de médico cirujano (en la UNAM) puede obtener 110 aciertos en un examen de 120 preguntas (calificación equivalente a 9.1), pero el mínimo requerido son 111 aciertos. Esto es, miles de jóvenes quedan fuera de las instituciones públicas aun obteniendo un resultado aprobatorio.
El académico descartó responsabilizar a la UNAM, la UAM y el IPN de la falta de espacios, pues en años recientes han incrementado su matrícula en más de 55 mil lugares.
Datos de la Secretaría de Educación Pública muestran que en México existen 272 instituciones de educación superior, de las cuales 49 son públicas y 223 particulares. Esto ha ocasionado que más de la mitad de los jóvenes que cursan educación superior lo hagan en escuelas privadas.
Aunado a ello, la mayoría de los colegios particulares no pueden ser considerados como universidades. Señaló que la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior define estas instituciones como una casa de estudios que ofrece al menos tres áreas del conocimiento y una debe ser humanidades y ciencias sociales.
Gil Antón, subrayó que sólo 140 instituciones (entre públicas y particulares) cumplen con esa definición. “La solución a este problema estriba en el impulso y generación de más universidades en la zona metropolitana de la ciudad de México. Hoy, sólo 13 de cada 100 niños que comienzan la primaria llegan a la educación superior.
Con los resultados del segundo examen de ingreso a licenciaturas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se prevé que sean al menos 150 mil los jóvenes no aceptados este año, sólo en ésta institución, lo que a consideración de investigadores debe ser una señal de alerta para que se ponga en marcha una política pública con el fin de crear más universidades en la zona metropolitana del Distrito Federal, antes de que la falta de espacios se convierta en un conflicto social.
De los 121 mil 970 egresados de bachillerato que realizaron la primera evaluación para acceder a la UNAM, sólo 11 mil 116 lograron encontrar un lugar y 110 mil 854 quedaron fuera. En esta segunda opción, se prevé que de manera proporcional a las cifras de 2011, de más de 58 mil aspirantes, sólo alrededor de 6 mil puedan ingresar a una licenciatura.
Roberto Rodríguez, académico del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, consideró que si bien en los últimos seis años se el gobierno federal creó una oferta “relativamente exitosa” con el establecimiento de 100 instituciones, en su mayoría de carácter tecnológico, a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP), desde hace casi 40 años, en 1973, no se ha fundado una nueva universidad en la capital del país.
Se debe considerar que el quedar fuera de la UNAM por ejemplo, no necesariamente hablan de “falta de generosidad de esa institucion, sino de la necesidad de una urgente política pública” para crear una o varias instituciones al estilo de la máxima casa de estudios, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) o la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con esa misión, vocación y calidad.
Se requiere impulsar nuevas áreas de especialidad en carreras tradicionales como medicina, derecho, ingeniería o contaduría, y elevar la calidad de universidades estatales, pues la ausencia de ésta propicia la migración a la Ciudad de México.
La UNAM, en una especie de guía electrónica para los aspirantes a la licenciatura, afirma que “no tiene cupo para darle entrada a 30 mil o 40 mil estudiantes”, y que ha dicho al gobierno que “esa situación podría cambiarse si se hicieran más universidades para que no hubieran tantos rechazos”.
El IPN, en 2011 aceptó a cerca de 24 mil jóvenes, mientras que 66 mil no pudieron ingresar, cifra ligeramente superior a la de 2010, cuando los no aceptados fueron 50 mil, de 71 mil aspirantes.
La UAM, en 2011 fueron 79 mil los que buscaron ingresar a una licenciatura, aunque sólo 12 mil tuvieron éxito.
El documento de propuesta para el próximo gobierno de la República: “Inclusión con Responsabilidad Social. Una nueva generación de políticas públicas de Educación Superior”, asegura que la oferta de educación tecnológica logró en casi dos décadas que una cuarta parte de la matrícula nacional esté inscrita en esas áreas. No obstante, considera que una vez que se tienen a los profesionales, lo que es claro es que el empleo no se genera en las universidades.
Tras realizar un estudio sobre la oferta y demanda universitaria, se requiere establecer nuevas universidades en el país. En el caso la zona metropolitana de la ciudad de México identifica a la región oriente, Iztapalapa, Chalco y Nezahualcóyotl, así como el poniente, como los lugares en los que se requieren nuevas alternativas de estudio.
Desde 1973, cuando la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) propuso crear a la UAM como institución de educación superior en el Distrito Federal, no se ha instalado una universidad con una misión de investigación, docencia y difusión de la cultura en México.
Y LOS FUNCIONARIOS PUBLICOS “ESTUPIDOS FUNCIONALES”, QUE DICEN Y QUE HACEN.
“El subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán dice que el fenómeno de los no aceptados en las tres instituciones no ha implicado la exclusión de los jóvenes del sistema educativo”.
Aunque también afirma que es “imposible que absorban al total de demandantes de la zona metropolitana”. Para eso las universidades públicas, privadas y la SEP han buscado arreglos para crear espacios.
El funcionario federal asegura que hay capacidad en las 272 instituciones de educación superior —públicas y privadas— para absorber la demanda; el problema de los no aceptados, puntualiza, se origina de los jóvenes que egresaron en años anteriores y en una pequeña proporción (3%) de alumnos que migran de otros estados hacia el Distrito Federal.
Acepta que desde hace casi 40 años no se ha creado una universidad del tipo de la UAM o UNAM, pero crear una institución de esas características “requiere de respuestas analíticas no políticas” que habrá que plantear en los próximos años.
En la actual administración se logró la expansión de las universidades estatales con 100 nuevos campus, y la instalación de 140 planteles del sistema tecnológico.
Los Gobiernos Neoliberales. Un Promotor a lo Privado.
Manuel Gil Antón, investigador de El Colegio de México, dice que con la política actual “el principal promotor del mercado privado de educación superior ha sido la política desacertada del Estado de no abrir opciones universitarias. El principal socio del gran capital educativo que hoy significan miles de millones de pesos ha sido la incomprensión por parte de las autoridades educativas que ha llevado a crear instituciones privadas de muy baja calidad para no decir patito”.
“Mi impresión es que las nuevas opciones —institutos tecnológicos, universidades tecnológicas y politécnicas— que los gobiernos federal o estatales crearon para los jóvenes han sido claramente insuficientes y en más de un sentido fracasos”, dice Adrián Acosta, investigador de la Universidad de Guadalajara.
Esas instituciones que no alcanzan a consolidarse y atender a un número significativo de estudiantes no ha podido consolidarse como “una opción preferida, estable y expansiva para miles de jóvenes”.
Para José Blanco, asesor de la ANUIES, el que los jóvenes no encuentren un lugar en las universidades públicas del país no es un asunto de “rechazo por la falta de capacidades de los jóvenes se trata de un problema de espacios además de otros factores como la falta de calidad de algunas universidades en los estados como Oaxaca, Chiapas y Guerrero”. Uno de los factores que generan alta demanda de jóvenes hacia universidades federales como la UNAM, el IPN o la UAM, ubicadas en el Distrito Federal se debe en gran medida a esa migración de los estudiantes por ingresar a una institución de calidad, dice.
El problema de los no aceptados debe partir de un diagnóstico que hasta ahora ni la SEP ni la ANUIES han realizado, y propone iniciar un estudio que revele cuánta es la demanda efectiva para evitar así que se duplique por la necesidad que hoy tienen los estudiantes de presentar exámenes hasta en cinco instituciones.
El Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior estima tan sólo que en este año serán poco más de 100 mil, los jóvenes que en la capital se quedarán sin un lugar en las licenciaturas.
Un reporte de la Secretaría de Educación Pública estimó el año pasado que el número de estudiantes no atendidos es de entre 7 mil a 30 mil personas en la ciudad de México. Aunque la demanda de universidades públicas la estima en 85 mil personas, una parte de éstas logra incorporarse a instituciones privadas o al sistema abierto o a distancia.
José Blanco, también investigador de la UNAM, advierte: “Si tenemos estos problemas de falta de espacio, cuando la deserción es uno de los problemas del bachillerato, ¿qué va a suceder ahora que inicie la obligatoriedad de la educación media superior? Es un asunto que hay que enfrentar”.
Periódico La Jornada
Martes 17 de julio de 2012,











